viernes, 15 de mayo de 2015

DE LA SERIE, RETRATO CON RETOQUES: LA FUERZA TRANQUILA DE MANUEL PAVÍA

A primera vista, -y a segunda vista también-, desprende Manuel Pavía Marín la seguridad, la fuerza y la vitalidad intacta, ingrávida y exultante, sin concesiones a la queja estéril y que es la de un hombre cabal, que ya ha puesto a buen recaudo algunas desilusiones. Cuando lo conocí, camino ahora de un lustro, no estaba tan aclimatado al medio hostil en que vive, una ciudad sometida a una severa vigilancia política, pero ahora parece que su fuerza desbordante está por completo dosificada y bajo control; es una fuerza tranquila, matizada y razonada, y explica sus posiciones con una convicción natural, ausente de cualquier impostura. No le gusta jugar con fuegos de artificio retórico. Escribe con la naturalidad y la eficacia propia del que está convencido y le fluyen las ideas porque está construyendo, sin prisas, un sólido armazón intelectual, la resultante de un largo y valioso proceso de reflexión. En constante proceso de formación, es un lector apasionado, compulsivo, que pasa las noches robando horas al sueño, leyendo, para estar informado, para poder informar. Hace algún tiempo que lo imagino firme, hierático, en el pleno de la corporación segorbina y con los deberes hechos, la documentación estudiada, -si es que van a tener a bien entregarla- con la argumentación preparada y dispuesto a evolucionar en un rocoso concejal, maestro racional, que puede agotar al más pintado, por la sencilla razón de que Manuel Pavía es de ese tipo de personas a los que no se les puede tomar el pelo. No se deja. Al tanto de cualquier circunstancia, tiene el olfato político del rastreador avezado, que se guía por el ruido de los pájaros al amanecer y sabe interpretar con presteza el coro desafinado de los grillos acomodados, que cantan a la luna. Experto en materia de dosificar tiempos y esfuerzos, se ha dedicado con su grupo político a escudriñar en hasta el último problema que requiere atención y solución y ha logrado coordinar la preparación de un programa municipal sostenible, lógico, un compendio practico de política municipal matizado, pensado en la economía de gestos, el aprovechamiento de los recursos humanos, técnicos y naturales. El programa de EUPV Segorbe ha sido realizado con esmero, son propuestas aceradas, con la participación de grupos y colectivos ciudadanos. Es, sobre todo, un programa político municipal pensado para la gente y no al servicio de intereses rancios de burbuja reventada. En ese programa, -a las pruebas me remito-, verán un proyecto de ciudad viable. Deben leerlo, para votar con el DNI en la mano. No deben votar con la cartera. Elegido en un proceso democrático de primarias, por militantes y simpatizantes, para encabezar la lista de Esquerra Unida (EUPV) a las elecciones municipales de Segorbe, Manolo está inmerso con el colectivo segorbino en una campaña electoral dura, sórdida, incómoda para el régimen imperante, modesta en medios materiales, -con el silencio precavido de algunos medios-, sufriendo con estoica entereza los embates del poder. Cuando el gobierno se transforma en régimen es primario y previsible, siempre prefiere un cerco de hostilidad y censuras sutiles, antes que debatir ideas de los grupos de oposición. Se trata de gestionar no se trata de dominar a la sociedad. Manuel Pavía sabe de la dificultad del trabajo político en una sociedad cautiva. Apenas tocas con la mano el agua del estanque enmohecido, lleno de ranas saltarinas y se agita altanero un sapo mensajero correveidile. Las ondas expansivas siempre llegan al cacique, que ordena calmar las aguas a trompazos, perseguir las carpas con saña y amenaza represalias, a los mismos renacuajos. No han descubierto todavía que nada puede alterar la fuerza tranquila de Manuel Pavía. * Militante del colectivo de Segorbe y Coordinador del Área de Cultura de EUPV

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