Hace un par de días tuvimos la visita de Adoración Guamán, Licenciada en derecho laboral y especializada en ciencias políticas. Docente en la Universidad de Valencia, y Catedrática de la universidad de Paris, Ouest. En una gira relámpago por el Alto Palancia (Altura), pudimos escuchar a Guamán todos los pormenores por los que atraviesa España, y en especial la comunidad valenciana con la nueva ley de pensiones, y un recorrido profundo de las conquistas sociales por los trabajadores que hoy han sido pisoteados en la nueva reforma laboral por el partido de gobierno. Una intervención centrada y dinámica que dejó un panorama de la cruda realidad por la que atraviesa la clase trabajadora y la población en general.
Finalizó su intervención de cuarenta y cinco minutos, confirmando que el único objetivo real que persigue el gobierno central es la de privatizar los servicios sociales y por supuesto los planes de pensiones; un negocio fructífero para los bancos y un negocio rentable para los políticos que ven en estas oportunidades un real negocio.
En la plenaria dije: < vengo de tu futuro>. En una intervención corta pude decir: “desde el año 1990 en Colombia venimos sufriendo una crisis económica y financiera de la cual no hemos podido salir, gracias a la politiquería, corrupción y al desgobierno”.
Veníamos de la crisis de 1982, acabábamos de pasar por una bonanza cafetera que ponía a Colombia como el primer país exportador de café, no había empezado la desgarradora fiebre de la explotación de los recursos naturales (carbón, petróleo, gas, oro, diamantes, etc.).
El grupo de contadora (Venezuela, México, Panamá, Colombia) empezaba reclamar el derecho a la no intervención e injerencia interna a los países asociados, y a exigir la autodeterminación del área centro y suramericana; pero estados Unidos de Norte América terminaría manipulando los hilos como si estos países fueran su despensa, o su patio trasero.
Para la década del 90 los servicios públicos empiezan a privatizarse, el modelo energético dejó al país con un racionamiento de ocho horas diarias gracias a la aplicación de un modelo desfasado que dio origen al privilegio de multinacionales y transnacionales para hacerse con dicho negocio, más la corrupción que se entremezcló en algunos proyectos energéticos.
Posterior la crisis de 1997; La crisis de la bolsa de valores en el exterior, y una profunda crisis económica internacional caracterizada por un descenso súbito de la rentabilidad en la inversión; quiebra de pequeñas y medianas empresas, desmejoramiento de salarios y el atropello y acabose de los convenios colectivos del trabajador, conllevando a la degradación del trabajo y a una contratación que pasó de conquistas laborales con seguridad social, aun contrato desigual y abusador que sólo ha dejado empobrecimiento y el rebusque para suplir y complementar la canasta familiar. Los ajustes fiscales venidos de la Casa Blanca entraron por la puerta grande obedeciendo a los informes y ajustes del Fondo Monetario Internacional y a las políticas que del Norte se iban imponiendo; es así como se empezó a privatizar la salud, la educación y todo lo que se moviera en lo público (telefonía, electricidad, acueductos, alcantarillados, televisión, recolección de basuras, etc.).
Se empezaron a vislumbrar los grandes cordones de miseria en las ciudades con alto índice poblacional, llegándose a convertir los paraderos y semáforos en verdaderos puestos de comerciantes de cacharros y objetos baratos de primera mano, y con ellos los robos, el trabajo callejero, el trabajo informal, y otras formas de rebuscarse un jornal.
Este desbarajuste institucional y desgobierno pasado por la corrupción, trajo consigo huelgas, paros cívicos y un fuerte auge en el movimiento insurgente y de otros grupos armados al margen de la ley. Se empiezan a ver igualmente las Autodefensas Campesinas (AUC), que en su afán por extinguir los grupos insurgentes, igual se dedicaron a asesinar y arrasar con todo lo que oliera a izquierdas y con todo aquel que no estuviera del lado del gobierno de turno.
Aunque en el momento se le endoso la crisis a la coyuntura como meramente eventual, o de una mala administración o de un mal gobierno; a la corrupción o políticas equivocadas del ministerio público. La verdad es que Colombia había entrado a la modernidad del libre marcado; a la eliminación de aranceles a productos venezolanos, reducción de impuestos a insumos importados y a los tratados de libre comercio que ya empezaban hacer carrera sin tener la experiencia, ni mucho menos un país preparado para asumir tal roll.
El desplome de precios internacionales del café nos dio a la tarea recomendada por los americanos, de cambiar el café por la siembra de pasto para el ganado; sugerencias magnificas calificadas por los iluminados de la economía, como acertadas y por el camino correcto para ayudar a salir de la crisis. Estos requerimientos del Norte de George Bush a Colombia de: recortes, privatización de servicios públicos y sociales; despidos masivos, deslocalización empresarial, reformas laborales, dineros para recuperación bancaria; endeudamiento con el FMI, ajuste fiscal, impuestos, gravámenes y tasas entre otras recomendaciones, sólo han dejado miseria, hambre y destierro. Un país con dos mares, con orbita geoestacionaria, con oro, gas, petróleo, cóltan, agua dulce, carbón, entre otros minerales. Con piedras preciosas, y con una rica flora y fauna, sin contar con la exportación del 95% de oro blanco al mundo, vive en la actualidad subyugada a la bota lustrada y reluciente de la Casa Blanca; los mismos consejos que da Ángela Mérkel a España: < van bien y por buen camino>. Vengo de tu futuro, de un conflicto armado y de una descomposición social de más de veinticuatro años gracias a los buenos consejos y a la mano negra del Norte y del capital salvaje, del neoliberalismo.
Alexander Muñoz.
Segorbe 27 de Enero de 2.014
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